En Plástica nos estrenamos poco antes del verano en esto de hacer que nuestras fiestas se conviertan citas imprescindibles para el público que disfruta de la mejor música en directo. Fue con la presentación madrileña de MeNeO y su revolución reggaetonera 8-bit, sumada a los ritmos irresistibles de Cof Cof, al buen hacer de Algora, en aquella ocasión tras los platos, y al ambiente de fiesta propio del Ochoymedio.
Para la segunda edición, recién comenzado el otoño, quisimos buscar un cambio se estilo, de sonido, y proponer un plan también inmejorable, no sólo para los lectores de Plástica y los fanáticos de los grupos, sino dirigido en general al público musical y más activo de la red. Así, la segunda fiesta Plástica ha sido también el primero de los encuentros Tweet & Music, que seguiremos organizando: una oportunidad para aplaudir a tus artistas favoritos y también de escuchar a nuevos talentos; para encontrarte con tus amigos, con otros lectores y con twitteros y blogueros que compartan tu misma pasión por la música y el entretenimiento de calidad. Disfrutar, descubrir y compartir.
Citados en otro de los escenarios más importantes del centro de Madrid, el Costello Club, la expectación era máxima ya desde antes de la apertura de puertas. Y la mejor prueba fue que las entradas ya estaban agotadas antes del comienzo del primero de los conciertos. Queremos dar las gracias a todos los que se acercaron y sentimos que no todos pudiesen entrar en la sala; procuraremos que el balance entre número total de espectadores, precio módico de las entradas, así como las mejores condiciones de la sala, garanticen siempre la diversión del mayor número posible de personas.
En esta ocasión, había tantas ganas de escuchar lo nuevo de Algora y de volver a ver a Kodama en el escenario, que no es raro que el aforo se quedase corto. Mientras se preparaban los artistas y el público tomaba posiciones, sonaron algunos de los mejores temas festivos de los grupos favoritos de los que hacemos Plástica.
El primer concierto fue el de Algora con sus Perros de Terciopelo, en formato acústico -una guitarra acústica a la que se sumaba la del propio Víctor en algunas canciones, por primera vez en su trayectoria como vocalista; más arreglos de teclado y de trombón-. La actuación comenzó con Mr. High Hills, uno de los éxitos más celebrados del cantante, al que siguió un setlist formado casi íntegramente por temas que avanzan el que será su segundo LP y que comenzará a grabar en pocas semanas. A juzgar por las canciones que oímos, ese segundo álbum pinta tan bien como estaba ya ‘Planes de Verano’, uno de los mejores discos en castellano de esta década que ya termina. Es de esperar que el siguiente sea uno de los mejores de la década que, casi, ya comienza.
Tras tantos felices descubrimientos, hubo otro momento para repasar la que quizá sea la canción más conocida de Víctor Algora, ‘Paraaguas’, que si en el disco era un flechazo de tecnopop directo al corazón, en versión acústica emociona tanto o más, y así se lo demostraron a Algora todos sus fans y unos cuantos nuevos seguidores que hizo aquella noche, con un calurosísimo y prolongado aplauso.

Tras una breve pausa para cambiar apenas la disposición del escenario, salieron Kodama, dispuestos a demostrar que, si su primer LP fue celebrado por la crítica como uno de los grandes debuts discográficos del año, no fue por casualidad. Además, tras un tiempo sin actuar, les quedaba por comprobar si su tirón en directo se mantenía intacto: a juzgar por lo visto en el Costello, sí, sin duda.
Los cuatro miembros del grupo componen una de las bandas más completas e inquietas en la búsqueda de sonidos y estructuras inéditas de entre los que se divisan en nuestro panorama, siempre preocupados por lograr la perfección sonora y no transitar los caminos ya trillados. Y, a la vez, saben ser directos, contundentes y hacer temas -cada vez más predominantemente- en castellano, con lo que la inconfundible voz de su cantante, Paloma, transmite más, emociona más, se escucha y no se olvida.

Como una mezcla perfectamente conjuntada del espíritu eléctrico guitarrero de los Pixies y la oscuridad electrónica de Portishead, la complicación estructural del jazz en ocasiones y, en otras, la sencillez extrema y la capacidad de que la repetición suene distinta cada vez, tocando con la bandera hizada del ruído, perfectamente medido, y de la melodía, que no se pierda, sorprendieron a los que aún no les conocían. Estrenaron algunas canciones nuevas, recuperaron sus composiciones más celebradas y se atrevieron con las versiones, como la que cerró el concierto, de Nirvana, y que demostró lo que Kodama puede hacer: pasar de la tranquilidad a la tormenta sonora con la mayor naturalidad del mundo.

Al final, ambos grupos salieron de sus respectivos conciertos, encantadosy muy aplaudidos, con nuevos fans y poniendo en común seguidores, compartiéndolos a partir de entonces. Eso es fudamental.
Y que los asistentes se lo pasen tan bien que prácticamente nadie se vaya cuando terminan las actuaciones, sino que el bar se quede lleno de gentes charlando y compartiendo sus inquietudes musicales, es un exito por el que no podemos dejar de daros las gracias. ¡Nos vemos muy pronto en la próxima!










Muchas gracias equipo! La verdad es que fueron dos directos muy buenos!
Saludos desconocidos =P
Hay que repetir! Larga vida a Plástica!!
ya podríais abrir sucursal en barcelona…
Qué guapas las fotos, muy originales!
El próximo no me lo pierdo!
Gracias Rosa!