Cohete: Canciones bien hechas

Podemos comenzar este artículo como si de un serial se tratase: “viene del número anterior”. Aunque esas historias por entregas solían tratar más bien de asuntos truculentos o, directamente, de dramones abocados a la tragedia. Y esto, lo que viene a continuación, es una historia que –con sus dificultades- nos habla más bien de la alegría al encarar las cosas; de la risa, incluso, si bien el humor fino, como el que practica Cohete en sus letras, es más un humor de sonrisa que de risotada. De pasarlo estupendamente es, y mucho, en todo caso.

- Texto por Raúl Querido | Fotografía por Rosa Ponce -

cohete21

En el número anterior recomendábamos el LP de esta banda madrileña como uno de los nuestros favoritos entre favoritos en lo que llevamos de año. Hablábamos de canciones bien hechas, que pueden complicarse en su estructura sin dejar de llegar, llanas y directas, al oyente. De un álbum recorrido de principio a fin por el buen humor y que no bajaba de nivel musical en ninguna melodía, ni siquiera bajaba de el nivel de exigencia en apenas una sola frase.

Como no dejan de tocar, hemos comprobado que esta banda –se puede decir que “veterana” de los escenarios; en todo caso, para nada son novatos pero, a la vez, siempre suenan frescos, también en directo- arrastran más y más público entusiasta concierto a concierto. Y que el cuarteto, con una sección de viento (saxo y trompeta) que enriquece el conjunto, aúna sentido del entretenimiento, presencia y solvencia sobre las tablas y amor por presentar un espectáculo de buenas canciones con buen sonido, que compensen con creces el precio pagado por la entrada. El público es listo y responde bien, ante tantas atenciones y tan buenas canciones.

Quisimos aprovechar un rato, previo a uno de esos directos, para charlar con Ramiro, Rodrigo, Quique y Urs. Que nos contasen, lo primero, cómo empezó todo esto.

Para seguir leyendo la entrevista a Cohete, descárgate el número 7 de Plástica.

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